• Resonancia de la mirada

Educación artística online ¿tiene el mismo valor que la educación artística convencional?


ilustración por Toltemara

Miles de personas alrededor del mundo tienen una gran motivación, talento y compromiso para estudiar alguna disciplina artística, pero desgraciadamente no cuentan con los recursos, la ubicación geográfica, las oportunidades o incluso la edad que se requiere para ingresar a una institución de educación artística presencial.


El internet es desde hace algunos años una alternativa real para las personas que desean estudiar y que por alguna razón no pueden hacerlo de forma “convencional”. Universidades reconocidas alrededor del mundo tienen cursos en línea y algunas incluso han abierto modalidades para estudiar una carrera completa de manera 100% virtual. En México, en años recientes también hemos visto cómo surgen “universidades” cuya oferta educativa es modalidad en línea en su totalidad.


¿La educación en línea tiene la misma calidad que la educación presencial?


Pero no todo es color de rosa. Es una realidad que todavía existe un prejuicio muy marcado en favor de las aulas físicas, y dicho perjuicio no pocas veces responde a situaciones objetivas: la educación en línea no siempre tiene la misma calidad que la presencial, sobre todo porque frecuentemente la motivación detrás de los salones virtuales es la de lucrar a secas, y no un compromiso verdadero y pedagógico con la enseñanza y el aprendizaje.


Y si encima de todo consideramos los retos particulares que enfrenta la enseñanza en lo artístico, que está imbuida de subjetividad y que debe adaptarse mucho más al proceso creativo del alumno de lo que el alumno debe adaptarse a un programa específico, entonces pareciera que hablar de una “educación artística en línea”, formal y de calidad, es una especie de fantasía.


Sin embargo, esta fantasía se vuelve realizable cuando renunciamos a esa otra fantasía ingenua de creer que un medio virtual es suficiente por sí mismo para transmitir conocimientos de manera satisfactoria. En Luz Viajera somos una escuela de artes visuales online en donde usamos Entornos Virtuales de Aprendizaje (EVA) para poner nuestros cursos al alcance de todos, pero no perdemos de vista lo esencial: formar artísticas críticos, propositivos y talentosos.


Para lograrlo, la fórmula es la misma hoy que hace cien años. La diferencia es que ahora contamos con herramientas pedagógicas y tecnológicas que la vuelven más eficiente y eliminan barreras que antes eran infranqueables.


¿A qué se deben los prejuicios que enfrenta la educación en línea?


A mediados de los noventa, cuando el internet estaba democratizándose y comenzaba a llegar a los hogares de las familias de clase media alrededor del mundo, no faltaron los optimistas que auguraron una especie de nuevo renacimiento tecnológico y espiritual para la humanidad, en el que el inabarcable cúmulo histórico de conocimientos artísticos, científicos y culturales estuvieran al alcance de cualquier persona con un solo clic. Ante las puertas de la era de la comunicación, algunos se sintieron frente a la entrada de la evolución misma.


¿En qué se transformó ese pronóstico? En muchas cosas, pero ciertamente no fue la panacea que terminara con la pobreza, la ignorancia y la violencia en el mundo, como muchos creyeron. Allí está la información, al alcance de todos… ¿y qué hacemos con ella?


De hecho, lejos de que paulatinamente se formaran mentes más críticas, conscientes y sedientas de conocimiento al amparo de esta disponibilidad ilimitada, el virus del entretenimiento vacío y de la inmediatez comenzó a infectar lenta pero irremediablemente el comportamiento de los usuarios. Hoy en día, y salvo honrosas excepciones, la mayoría de nosotros usamos las herramientas digitales para facilitarnos actividades ineludibles, como trabajar, comunicarnos, hacer la tarea o llegar a una dirección. Y el resto del tiempo las utilizamos para, lo más simple y lo más llanamente que se pueda, entretenernos.


Ante este panorama tan pesimista ¿cabe hacer apología de la educación en línea? ¿tienen posibilidades de sobrevivir las artes en un entorno virtual tan hostil para la permanencia de los significados?


Desde Luz Viajera respondemos sí, rotundamente sí.


¿Realmente es posible una educación artística online?


Sí, siempre y cuando no perdamos de vista que la tecnología es una herramienta que facilita que se alcancen objetivos, no un objetivo en sí mismo. La educación artística se basa en tres pilares: transmitir la teoría, perfeccionar la técnica y, sobre todo, promover y proteger el proceso creativo que le da identidad a cada creador.


En lo físico y en lo virtual se enfrenta el mismo reto de legitimar la práctica y la profesionalización en las artes, de cubrir todos los contenidos programáticos a contrarreloj y de obtener un equilibrio en la evaluación entre los procesos didácticos y los resultados finales.


El foco siempre debe apuntar a la subjetividad interior de cada alumno, y un programa artístico bien planeado desde sus cimientos puede ser exitoso sin importar que la plataforma desde la que se imparte sea virtual o presencial. Decir qué estudiar artes en línea tiene menos valor que estudiar artes en un edificio universitario es confundir el “qué” con el “cómo”.


7 pilares de la educación artística en línea


La investigación reciente que ha detonado el boom de los entornos virtuales de aprendizaje, apunta a siete elementos críticos que, trabajando en sinergia, permiten que se logren los objetivos humanistas de la educación haciendo uso correcto de las herramientas digitales. Es decir, que la enseñanza trascienda de una simple transmisión de conocimientos a un proceso genuino de desarrollo y crecimiento personal:


1.- Aprendizaje ubicuo


Este nombre tan aparentemente rimbombante se refiere a la posibilidad de acceder fácilmente a todo el contenido necesario para la educación, y también a las herramientas que se requieren para poner en práctica lo aprendido de manera creativa e interactiva. Los dispositivos móviles inteligentes son el mejor ejemplo de cómo podemos tener a la mano los recursos, las clases y el contacto permanente con profesores, tutores y compañeros sin barreras espacio-temporales.


2.- Conocimiento activo


El estudiante no es un elemento pasivo en el aula, de hecho, el aprendizaje significativo implica una búsqueda activa de respuestas y preguntas relevantes para el alumno. El papel de un docente o un programa de estudios no es constreñir, sino facilitar y guiar sutilmente el proceso de aprendizaje, permitiendo que el alumno tome responsabilidad e interés pleno sobre el mismo y sobre sus objetivos, como creador de significados y conocimiento.


3.- Aprendizaje Multimodal


La representación pictográfica y posteriormente la escritura fueron los primeros modos que descubrió la humanidad para transmitir significados, pero desde siempre su forma de recibirlos ha sido sinestésica, es decir, es capaz de representar la información de formas muy diversas: visual, textual, auditiva, y sobre todo, integrativa.


Los nuevos medios facilitan canales que emulan esta capacidad integrativa con cada vez más éxito, lo que promueve y facilita diversos modos de aprehender significados que se adaptan a las tendencias de aprendizaje natural de cada alumno.


4.- Retroalimentación recursiva


Significa que no basta con evaluar el rendimiento de un alumno mediante criterios inflexibles y preestablecidos en una sóla vía, ni mucho menos con poner una “nota” en el trabajo final. La retroalimentación recursiva en la educación artística significa mantener al alumno constantemente motivado para seguir construyendo y evolucionando su propio proceso creativo y de aprendizaje.


También significa ofrecerle la posibilidad de ser un agente activo y crítico en la discusión que se genera dentro del aula virtual; no sólo alguien que recibe e interioriza los significados que se le imponen, sino alguien con la responsabilidad de enriquecer el diálogo en que se inserta.


5.- Inteligencia colaborativa


Frecuentemente, el proceso de aprendizaje artístico es al mismo tiempo un proceso de índole social, ya sea en sus detonadores, en sus motivadores o en sus objetivos finales. Considerar que los docentes, los alumnos y sus creaciones no son islotes separados unos de otros, sino complejos sistemas que se retroalimentan unos a otros, permite que emerjan discursos que trascienden lo meramente individual sin opacarlo, y le dan forma a fenómenos creativos y de identificación que transforman al artista en un elemento activo de su comunidad y de su entorno.


La inteligencia colaborativa en las artes es fundamental para que emerjan nuevas escuelas, discursos y tendencias, y los entornos virtuales de aprendizaje facilitan esta convivencia de ideas.


6.- Metacognición


Aprender cómo aprendemos. Tomar consciencia de nuestros propios esquemas creativos y cognitivos y, sobre todo, aprender a identificar las fortalezas y áreas de oportunidad en nuestras estructuras lógicas y emocionales inherentes. La metacognición es una búsqueda de pensamiento crítico que se aplica no sólo en el aula, sino en todo el quehacer artístico.


Los entornos multimedia facilita la metacognición al enriquecer los conceptos desde varios canales que pueden superponer significados distintos que se contraponen o complementan, enriqueciendo la tarea de conceptualizar en niveles más altos de abstracción y pasar de la ideación a la comprensión estructural, social y psicológica que hay detrás de la técnica y el proceso creativo.


7.- Diferenciación y flexibilidad


Los nuevos medios se diferencian de los medios de comunicación masiva y de la enseñanza tradicional, entre otras cosas, porque ofrecen un contenido más personalizado, no buscan homogeneizar una una cultura de masas, sino que ofrecen alternativas modeladas de acuerdo a los gustos e inquietudes individuales.


Mientras que esta diferenciación puede convertirse en un arma de doble filo que sesga el espíritu crítico y se pone al servicio de estructuras de consumo poco sostenibles, en el contexto de la educación artística online se transforma en una valiosa herramienta que le permite a los alumnos construir sus propios caminos y tomar responsabilidad plena del rumbo en su proceso creativo.


La diversidad y la divergencia como la nueva norma ofrecen un entorno en donde la información y la técnica se adaptan a los objetivos de aprendizaje del alumno, y no al revés.


Medios y “nuevos medios” ¿cómo interactúan con la educación artística?


Es un hecho que las TIC´s ya son parte de la educación formal actual. Que se usen adecuadamente o no, es otra historia. No hay ningún estudio que soporte la idea de que, por sí mismas, las computadoras en un salón de clases van a mejorar el rendimiento del alumno.


Con frecuencia olvidamos que un medio es, ante todo, una manera de transmitir información, puede limitar o incrementar su complejidad cuantitativa, pero de ninguna manera garantiza u obstaculiza sus posibilidades cualitativas, que son algo independiente.


Para decirlo en términos más mundanos: uno puede transmitir una sarta de vulgaridades mediante la radio, o un concierto de música sinfónica. Podemos usar la cámara de nuestro teléfono para tomarnos un montón de selfies vacías, o para retratar con espíritu crítico alguna de las realidades trascendentes que nos rodean. El medio es el mismo, lo que cambia es la información que transmite.


Los nuevos medios o “new media” son iguales a los medios tradicionales en este aspecto. Su diferencia principal estriba en que son, más que nunca, colaborativos. Es decir, ahora quienes consumen el contenido son también, en muy buena medida, quienes lo crean: las redes sociales son el mejor ejemplo de este fenómeno, en donde cualquiera puede convertirse en un reportero u opinólogo de su tiempo.


Uno de los aspectos más positivos del new media para la educación artística online es que no están controlados por una élite ni homogenizan dictatorialmente la producción de significados. Las estructuras han pasado de ser verticales a ser horizontales, lo cual desdibuja la línea entre generadores y receptores de contenido. Las condiciones sociales que este fenómeno genera promueven que miles de personas sientan la motivación o el interés de comenzar a explorar y a producir sus propios conceptos a partir de las herramientas disponibles, que son muchas.


¿Las nuevas tecnologías realmente pueden considerarse promotoras del arte?


Uno de los ejemplos más claros del repudio y la posterior legitimación de la producción artística mediante una herramienta tecnológica es la fotografía, que inicialmente tuvo que luchar a contracorriente para erigirse como un arte en sí misma. La historia nos ha enseñado que, pese a las resistencias, el arte se abraza y se amalgama con lo nuevo, y es una fortuna, porque si no no tendríamos nada parecido a un “séptimo arte”.


Sin embargo, esto no significa de ninguna manera olvidar conceptos fundacionales como la estética, la composición, el equilibrio y la práctica como único salvoconducto hacia la maestría, y que son los mismos ya se trate de una obra generada mediante un programa digital o sobre un lienzo con pinceles y óleos.


La delgada línea entre lo que es artístico y lo que no, entre lo que es legítimo y lo que no, opera justamente sobre esta continuidad entre la metacognición y la herramienta, entre el concepto subyacente y la producción resultante. Arte no es sólo técnica, pero herramienta sin técnica no es arte.


¿Cómo nos aseguramos en luz viajera de impartir educación artística de calidad?


Antes que otra cosa, nos gusta ser serios con lo que hacemos. Nuestro cuerpo docente se compone exclusivamente de artistas visuales y profesionistas multidisciplinarios con amplia trayectoria en su ramo, pasión por la enseñanza y que, además, están familiarizados con los EVA.


Se trata de un profesorado perfectamente capacitado para impartir educación artística por medio de canales on-line y off-line, que más allá de eso conoce el funcionamiento del proceso creativo, y cuenta con las herramientas necesarias para fomentar un ambiente de aprendizaje íntegro, flexible y que permita que se definan y alcancen objetivos individuales, sin restarle importancia a los procesos colaborativos.


En palabras de la docente en artes teatrales Laura Moss, la educación artística exige, ni más ni menos:


“... Acompañar sin imponer. Contener sin asfixiar. Exigir sin paralizar. Evaluar sin condenar. Saber poner los límites cuando sea necesario. Estimular sin aplastar el imaginario del otro”.


Nuestra oferta de cursos y diplomados está orientada principalmente a las artes visuales, pero integra cuerpos de conocimiento diversos que abarcan desde la escritura creativa hasta el marketing digital para artistas emergentes. ¿Quieres conocerla?




Fuentes:


-Retos de la educación en Artes. https://www.uv.mx/artes/academico/retosartes/

-The SAGE Handbook of Learning. David Scott and Eleanore Hargreaves (2015) Introduction to the idea of an elearning ecology and the notion of affordance.

-La metodología Mobile Learning desde las Artes Visuales. Diagnóstico de la participación de futuros docentes del Grado de Infantil en la experiencia MovilizARTE (Proyecto Enred@das, U.A.M.). David Mascarell Palau. Universitat de València.

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