¿Qué es el performance fotográfico? Guía básica, corrientes y consejos para principiantes

El Arte Contemporáneo pone incómodos a muchos, pues nos hace replantearnos todo lo que creemos que está establecido, y quizás uno de los pasos más importantes de esta corriente revolucionaria fue el de enseñarnos que el arte puede ser efímero.


¿Qué tan efímero? Tanto como las acciones del artista y desvanecerse en cuanto dichas acciones terminan. Estamos hablando del performance: el arte de lo inmaterial, en el que el cuerpo del artista es soporte a la vez que medio para la creación.


Y cabe preguntarse ¿Qué tiene que ver la fotografía con una disciplina efímera, inmaterial y ante todo, física? A primera vista puede ser que nada ¿cierto?


Pues sí, tiene todo que ver, y aquí te decimos por qué.


Una crónica de la liberación de la fotografía


Anteriormente hablamos de cómo durante casi cien años, la fotografía fue usada como un mero método de reproducción de la realidad, y cómo no fue sino hasta los años 70’s que una vanguardia de visionarios por fin elevó la fotografía a la categoría de arte.


¿Cómo lo hicieron?


La fotografía en los años 50s:

Durante la primera mitad del siglo XX, la teoría fotográfica experimentó un gran refinamiento técnico, y para la década de los 50’s ya se había inventado prácticamente todo lo concerniente a encuadres, balance de blancos, apertura focal, tiempos de obturación, sensibilidad de la película, filtros polarizados, etc.


Esta maestría técnica permitió que los fotógrafos de la época produjeran imágenes muy estéticas y bien logradas, pero que a pesar de lucir muy bien en realidad no llegaban a alcanzar la categoría de “arte”, pues únicamente transmitían una historia protagonizada por terceros y ante todo, atada a fenómenos y eventos que ocurrían de manera orgánica.


Durante los 70’s la fotografía fue explorada de forma exhaustiva y se convirtió en un medio de autorreflexión y crítica que escapó por completo de la racionalización y la institucionalización a través de técnicas tomadas de otras disciplinas de avant-garde, como la yuxtaposición y el principio del collage.


Con el paso del tiempo, la fotografía se convirtió en un intermediario entre el performance y el público, para finalmente, tomar fuerza y convertirse en una herramienta de creación por sí misma.


En el inicio, fue el perfomance.


En sus orígenes, el performance como expresión artística surgió como una afrenta a la objetificación y comercialización del arte. Artistas como Dennis Oppenheimer deseaban “mostrar a los demás que el arte no se limita a hacer objetos para llenar las galerías” .


Tales ideas pronto hicieron eco en la comunidad y al poco tiempo el performance ya se había popularizado. Sin embargo, los performers pronto se dieron cuenta de que necesitaban documentar su trabajo para poder difundir sus ideas y acciones con una audiencia mayor a los espectadores originales. Otros artistas también usaron la fotografía para observar y analizar sus obras una vez concluidas.


Por estas razones, lo normal era que en cada performance hubiera un fotógrafo moviéndose a la par del artista, y gracias a ello es que podemos disfrutar de performances legendarios de artistas como Chris Burden, Marina Abramovic o Vito Acconci. Hasta aquí todo tiene sentido, pero quizá te estés preguntando ¿cómo es que la fotografía pasó de documentar a crear?


El génesis del performance fotográfico


El performance no nació en un único lugar, sino que surgió de la evolución de los llamados happenings que se popularizaron desde los años 20’s.


Digamos que los happenings fueron el diente de león que soltó sus semillas, las cuales fueron llevadas por los vientos de la curiosidad y la experimentación para finalmente germinar en las tierras más fértiles para la creación artística: las tierras abonadas con conflicto.


No es de extrañar que durante este periodo, Europa del Este -y las zonas bajo su influencia- resultaran tan prolíficas en términos de desarrollo artístico. En plena guerra fría, bajo la sombra de un tambaleante régimen autoritario, numerosas vanguardias surgieron en Berlín, Hungría y los numerosos -y cambiantes- estados de los balcanes.


Estos fotógrafos de avant garde comprendieron el poder creativo de las herramientas que tenían y a través de varios performances, plantaron cara al rancio realismo socialista impuesto por el régimen.


La fotografía como medio productivo, no reproductivo


Janos Veto -fotógrafo Húngaro de vanguardia- sostenía que “Por el bien de la fotografía, necesito interferir con la realidad. Odio los momentos que han sido copiados. La cámara no copia, la cámara necesita involucrarse con su sujeto. Tomar fotografías en acción”


Los artistas de Europa del este no fueron los únicos en llegar a estas conclusiones. En los 60’s, Allan Kaprow ya estaba inquieto por los efectos que tenían las cámaras en sus happenings, pues descubrió que los participantes se comportaban de manera distinta en el momento en que los fotógrafos llegaban a la escena.


Así, un factor clave en la evolución hacia el performance es que la relación entre la cámara y el sujeto no sirve únicamente para documentar eventos, sino también para determinarlos.


En palabras de la historiadora Emese Kurti: “(las fotografías) no eran meras reproducciones de la realidad, sino intervenciones dentro de ella”.


Trascendencia del performance fotográfico


Durante los años siguientes, numerosos artistas abordaron el tema de la fotografía desde sus muy particulares puntos de vista, dando lugar a performances que vale la pena conocer y estudiar, por ejemplo:


Entendiendo el fenómeno del tiempo: Barbara Probst


Barbara Probst performance
Fotografía representando un nuevo tipo de comunidad imaginada, Barbara Probst